Estamos acostumbrados a comprar y consumir alimentos (frutas, hojas, hortalizas, especias, sales, tés) sin conocer su origen. Vamos a algunos ejemplos. La banana es la fruta más consumida del mundo. ¿Cuál es su procedencia?. ¿Cómo llegó al puesto de venta donde la conseguimos?. Las bananas de tipo comercial que encontramos en fruterías y supermercados de Buenos Aires, suelen provenir desde Ecuador y Brasil. ¿Qué costo ambiental tiene importar las bananas desde tan lejos?. En Argentina, se producen bananas orgánicas en la provincia de Formosa, por lo tanto el viaje que realizan es mucho menor, el impacto ambiental que se genera es mucho menor también, y además tienen la ventaja de estar libres de agroquímicos (fertilizantes, insecticidas, fungicidas, plaguicidas, herbicidas, etc.). La producción de la banana comercial suele contener gas Tiabendazole, para evitar el desarrollo de hongos mientras se traslada largas distancias.

Otro ejemplo son las semillas de zapallo. En la Argentina, el zapallo y calabaza crecen y prosperan con gran facilidad. Dentro de cada zapallo, podemos extraer casi 1 taza de semillas. Pero, ¿de dónde provienen las semillas de zapallo que se venden en las dietéticas?. Viajan desde China. En cambio las semillas orgánicas de zapallo y calabaza son locales. Otro ejemplo de como el consumo de alimentos orgánicos nos conecta con alimentos locales.

Podríamos preguntarnos también, ¿de dónde proviene la canela?. La canela que se consigue en Buenos Aires suele cultivarse en Sri Lanka, y así podemos hacer una lista. Las almendras comerciales provienen de California, mientras las orgánicas se producen en Mendoza. Los mangos comerciales suelen viajar desde Brasil, mientras que los orgánicos se cultivan en Formosa. El coco rayado proviene de Asia, las avellanas y la algarroba española de España. Los piñones de origen comercial vienen desde China, teniendo gran cantidad de araucarias en la Patagonia de Argentina.

Entonces, ¿qué nivel de consciencia tiene consumir alimentos que viajan miles de kilómetros?. ¿Cuánta energía se necesita invertir para esto?. ¿Qué impacto ambiental generan nuestras comidas de todos los días?.

En resumen, la producción y el consumo de alimentos orgánicos y locales ayuda a:

  • reducir el impacto ambiental de transporte hacia el mercado
  • fortalecer las economías locales
  • brindar apoyo a productores locales y sus familias
  • conectar con las variedades estacionales
  • producir alimentos propios
Autor
Mariano Caino

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